Mientras el incendio avanza entre Madrid y Ávila y las órdenes de desalojo se suceden a ambos lados del límite provincial, la gasolinera situada a la altura de Maqueda (Toledo) se ha convertido este sábado en un improvisado punto de encuentro para decenas de conductores.
La estación de servicio ha dejado de ser una simple parada para los conductores que circulan por la A-5 y ha comenzado a concentrar a decenas de viajeros que aprovechan para repostar, consultar el estado de las carreteras y confirmar si los cortes provocados por el incendio afectan a sus trayectos.
En concreto, poco después de las evacuaciones de localidades madrileñas como Cadalso de los Vidrios o Cenicientos y antes de que la orden de desalojo alcanzara Almorox (Toledo), obligando además a cortar la N-403, el flujo de coches ha comenzado a intensificarse.
Entre los vehículos estacionados se encontraba el de Walid, que viajaba hacia Cáceres junto a toda su familia, repartida en dos coches.
Walid ha relatado a EFE, aunque la parada no estaba prevista, ante los avisos de cortes de carreteras, antes de continuar el viaje, ha decidido entrar en la estación de servicio para comprobar el estado de las vías y confirmar que podía seguir su ruta sin encontrarse con un corte inesperado.
A escasos metros, la fila para repostar avanzaba lentamente y en ella esperaba, con resignación, Víctor, que ha reconocido que no ha parado precisamente por miedo a quedarse sin combustible, sino porque calculó mal la autonomía de su vehículo y necesitaba repostar antes de llegar a la siguiente estación de servicio, aunque lo que no esperaba era encontrarse con una cola que ha convertido una parada rutinaria en una espera de cerca de media hora
“No he venido porque pensara que se iba a acabar la gasolina; simplemente no fui previsor”, ha admitido.
La incertidumbre se ha dejado sentir en toda la estación de servicio, donde conductores consultaban aplicaciones de tráfico, familias permanecían pendientes del teléfono y viajeros intercambiaban información sobre el estado de las carreteras.
Así, mientras los vehículos iban llenando el aparcamiento y la cola de surtidores se alargaba, el incendio ha seguido marcando el ritmo de una jornada en la que una simple gasolinera ha dejado de ser un lugar de paso para convertirse en un termómetro de la preocupación de quienes trataban de esquivar el avance del fuego.