Fin a una espera de 83 años: los restos de un jornalero y militante de Juventudes Socialistas exhumados en Navarra ya descansan en este pueblo de Toledo

Mariano Sánchez Menor, vecino de Navahermosa, falleció en 1943 en el fuerte de San Cristóbal y ha sido enterrado en su localidad tras la exhumación impulsada por su familia

El Departamento de Memoria y Convivencia, Acción Exterior y Euskera del Gobierno de Navarra, a través del Instituto Navarro de la Memoria y gracias al trabajo del equipo técnico de la Sociedad de Ciencias Aranzadi, ha exhumado recientemente los restos mortales de Mariano Sánchez Menor en respuesta a la solicitud de sus familiares.

Jornalero toledano de 28 años y militante de las Juventudes Socialistas, fue trasladado preso en dos ocasiones al fuerte de San Cristóbal, en 1939 y 1941, donde falleció en marzo de 1943. Fue enterrado en el Cementerio de las Botellas, ubicado en la ladera norte del monte Ezkaba junto al fuerte de San Cristóbal, en el término municipal de Berrioplano.

Mariano Sánchez Menor era jornalero y militante de las Juventudes Socialistas. Procedía de la localidad de Navahermosa (Toledo), donde residía. Estaba casado con Rita Gómez, con la que tuvo un hijo que apenas pudo conocer. Su hijo, Mariano Sánchez Gómez, ha sido el promotor de la exhumación y ha podido, tras 83 años, inhumar a su padre en el cementerio de Navahermosa.

A Sánchez Menor le sorprendió la sublevación militar de julio de 1936 realizando el servicio militar en un regimiento de infantería, que respetó su adhesión al poder legalmente constituido. Fue capturado por los sublevados en abril de 1938. Tras su detención fue condenado a 25 años de reclusión mayor en consejo de guerra, celebrado en Plasencia, Cáceres, por el delito de «adhesión a la rebelión», según la interpretación de quienes se rebelaron contra la II República, ha explicado el Gobierno de Navarra en una nota.

No se conoce por completo su periplo penitenciario, pero hay datos sobre su reclusión en el fuerte de San Cristóbal, entre junio y noviembre de 1939. Fue trasladado posteriormente a la prisión central de Orduña (Bizkaia) y al Hospital Penitenciario de El Carmelo, en Bilbao. El 22 de diciembre de 1941 fue trasladado nuevamente al fuerte de San Cristóbal, donde, enfermo de tuberculosis, falleció el 25 de marzo de 1943 con tan solo 28 años. Fue enterrado en el conocido como Cementerio de las Botellas.

Cabe recordar que este cementerio fue construido en la ladera norte del monte Ezkaba para dar solución al problema que planteó el elevado número de defunciones de presos en el fuerte como consecuencia de las pésimas condiciones de salubridad del lugar. La escasísima alimentación, la humedad, el frío, la falta de higiene y las plagas provocaron una importante mortandad, sobre todo por enfermedades infecciosas como la tuberculosis. Pese a que la mayoría de los penados eran varones jóvenes que, en condiciones normales, no deberían haberse visto afectados, muchos murieron.

En un primer momento, los presos eran enterrados en los cementerios de las pequeñas localidades de la Cendea de Ansoáin, hasta que la falta de espacio en ellos obligó a las autoridades militares a buscar otra solución, la construcción de un cementerio junto al fuerte. A partir de mayo de 1942, 131 presos fueron enterrados en este lugar, hasta el 3 de julio de 1945. La mayoría de las víctimas están identificadas ya que el capellán del fuerte daba sepultura a los cuerpos con una botella entre las piernas en la que introducía los datos personales del fallecido, como es el caso de Sánchez Menor.

A partir de 2007, la Asociación Txinparta-Fuerte de San Cristóbal Red de Memoria Colectiva, la Asociación de Familiares de Fusilados de Navarra (AFFNA 36) y la Sociedad de Ciencias Aranzadi comenzaron las tareas de prospección, exhumación y localización de familiares, que se prolongaron durante varios años. En 2007 se recuperaron cinco cuerpos, en 2010 se exhumaron 37, otros dos en 2012 y uno en 2013. A estos 45 presos exhumados a solicitud de sus familiares, hay que añadir la exhumación de Francisco Mira Pons, en agosto de 2023, la de Antonio Ferrer Molina, registrada en noviembre de 2024 y esta última de Mariano Sánchez Menor, esta semana.

El Instituto Navarro de la Memoria ha destacado la importancia de la colaboración de la ciudadanía, tanto para la localización de posibles fosas, como para encontrar familiares de fugados y represaliados cuyas muestras genéticas puedan permitir nuevas identificaciones. Quienes puedan tener información relativa a localizaciones de fosas o enterramientos o deseen compartir su testimonio, pueden ponerse en contacto con el Instituto Navarro de la Memoria a través del correo [email protected].

infoCLM

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