El consejero de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural, Julián Martínez Lizán, ha acompañado hoy a la Denominación de Origen Protegida (DOP) Montes de Toledo en la entrega de sus Premios Cornicabra, que van por su 24ª edición. Allí, ha ensalzado los aceites de esta figura de calidad, de los que ha destacado su “carácter propio”, conseguido gracias a la variedad autóctona cornicabra, y su “excelente calidad”, cualidades que lo han convertido en un referente internacional.
Un acto al que han asistido el presidente la DOP Montes de Toledo, Gregorio Gómez, el presidente de Eurocaja Rural, Javier López; el coordinador de la Junta en la provincia de Toledo, Javier Úbeda; el viceconsejero de la PAC y Política Agroambiental, José Manuel Martín; la directora general de Ordenación Agropecuaria, Lydia Benítez; el director general de Agricultura y Ganadería, Jesús Fernández; y la delegada de Agricultura en la provincia, Elena Martín; entre otros representantes.
El consejero ha felicitado a los premiados, de los que ha destacado “su prestigio, ratificado en los premios que vienen recibiendo”, como así lo demuestra ‘Dehesa El Molinillo’, ganador de este año, que también ha obtenido el Premio Gran Selección Campo y Alma en 2026 y que ha sido reconocido, en su variedad cornicabra, como cuarto aceite más saludable del mundo en la última edición de los Premios Evooleum.
También ha destacado que el Premio Maestro Molinero ha sido para Juan Manuel Ramos, responsable de la elaboración de este aceite, “que ha demostrado su gran maestría, no solo con la aceituna cornicabra sino también con el resto de las variedades”, llegando a ser otro de sus aceites el ganador absoluto a nivel mundial en 2024 en los Premios Evooleum.
“Además, el presidente García-Page y yo tuvimos la oportunidad de acompañar a la empresa para dar a conocer sus aceites en Asia, participando en la feria Food & Hotel de Corea del Sur el mes pasado”, ha recordado Martínez Lizán.
De ‘Al Alma del Olivo’ y ‘5 Elementos’ ha subrayado que son “aceites excelentes”, también reconocidos hoy con sendos accésits y premiados en diferentes certámenes. Ambos pertenecen a dos empresas “que apuestan por ir más allá de la producción agroalimentaria e incluso más allá de la calidad de sus aceites”, ofreciendo actividades, como un curso para ser maestro de almazara en ‘Al Alma del Olivo’ o propuestas de oleoturismo, como el Centro de Interpretación del Olivar de Finca ‘La Pontezuela’.
Julián Martínez Lizán ha valorado que el éxito de estas almazaras y empresas se debe al trabajo de la DOP Montes de Toledo, una figura de calidad importante para Castilla-La Mancha que agrupa a unos 8.500 olivicultores, suma 29 operadores certificados y a la que ha agradecido su compromiso “con nuestra marca ‘Campo y Alma’, ya que fue de las primeras en apoyarla y en fomentar que sus almazaras se inscribieran y etiquetaran sus aceites con esta marca”.
Esta DOP cuenta con el primer Consejo Regulador español que ha obtenido la acreditación de la ENAC (Entidad Nacional de Acreditación) para la certificación del producto amparado, pudiendo garantizar, gracias a ello, la competencia técnica, independencia e imparcialidad requeridas por la norma. También tiene un panel de cata de gran prestigio, uno de los pocos paneles de cata en toda España acreditados por ENAC para aceites de oliva.
Castilla-La Mancha, un referente en aceite de oliva
El consejero ha continuado destacando la fortaleza de Castilla-La Mancha como productora de aceite de oliva al asegurar que no solo produce, sino que lo hace bien. “Producimos en cantidad porque somos ya la segunda región del mundo en superficie de olivar y lo hacemos desde la excelencia, porque en esa superficie, junto a la DOP Montes de Toledo, tenemos otras tres Denominaciones más que son la de La Alcarria, el Campo de Calatrava y el Campo de Montiel, lo que nos convierte en un referente internacional como tierra de grandes aceites”, ha dicho al respecto.
Así ha quedado constado en el Congreso Mundial del Aceite de Oliva, celebrado en Lisboa la semana pasada “al que acudimos para hablar no sólo de lo que hacemos, sino también para analizar las dificultades del sector y buscar soluciones”, ya que para la región el olivar es especialmente importante porque ayuda económicamente a miles de familias y contribuye a la conservación del paisaje y del territorio, además de contribuir en la lucha contra el cambio climático.
En estos momentos, Castilla-La Mancha tiene 474.000 hectáreas de olivo y su producción habrá que sumarla de los olivos que se han ido plantando y que entrarán en producción en los próximos años, “lo que hará que subamos también puestos como región productora”, ha explicado Julián Martínez Lizán, para concluir contando que Castilla-La Mancha cuenta con unos 83.000 olivicultores y 268 almazaras, “unos datos que nos hacen sentirnos orgullosos y que nos obligan a comprometernos con el sector”.
