Transformar los residuos del cultivo y explotación del pistacho en materiales biobasados bajos en plástico que se pueda usar de pavimento en instalaciones deportivas y mobiliario urbano. Ese es el reto con el que nace Govarepi, una iniciativa participada por el Iriaf, la UCLM, Domo Pistachio y Solagro.
Este proyecto, que ha recibido una ayuda de 250.000 euros — cofinanciada en un 80% por el Fondo Europeo Agrícola de Desarrollo Rural, en un 6% por el Estado y en un 14% por la Junta de Comunidades–, se desarrollará en los próximo tres años.
Durante el primero, se establecerá el marco de referencia de los materiales, se caracterizarán los residuos y se elaborará el mapa inicial del suministro. En una segunda fase se optimizarán los procesos químicos de extracción en la biorrefinería Clamber y se desarrollan en el laboratorio Igoid del campus de Toledo las primeras mezclas circulares viables bajas en plástico.
Por último, en la fase de demostración, se prevé la fabricación a escala preindustrial y la instalación de dos demostradores reales en al campus de Toledo de la UCLM. Será un prototipo de pavimento de alto tránsito para zona comercial y un prototipo de parque infantil.
La puesta de largo de este innovador proyecto ha tenido lugar en Toledo. A la presentación ha asistido el CEO de Solagro Ingeniería Alimentaria, Ernesto Tardío; la catedrática de la Universidad de Castilla-La Mancha y directora del grupo de investigación IGOID, Leonor Gallardo; el director general de Domo Pistachio, Ignacio Lobato, y el profesor titular de la UCLM y coordinador técnico del proyecto, Jorge García.
Según ha indicado Tardío, los servicios técnicos de Solagro van a trabajar para trasladar este proyecto de investigación a las más de 70 industrias de este fruto seco, incluyendo las 14 plantas de procesado, que ya hay en la región.
Para ello liderará estudios de viabilidad y repercusión económica necesarios para abrir este nuevo mercado, aportado también el conocimiento generado a partir de sus estudios sobre la producción del pistacho, iniciado en 2023, con el objetivo de cuantificar el potencial del aprovechamiento de la vaina del pistacho en la región.
El CEO de Solagro ha puesto el foco en que, en la actualidad, la vaina del pistacho supone un problema para la industria. «Creemos que industrializar ese reaprovechamiento de la vaina para los pavimentos deportivos podría servir de acicate para que otros sectores vean que, sin duda, un residuo puede ser un valor para la propia industria».
Mientras, la directora del grupo de investigación IGOID, tras destacar que este tipo de proyectos permiten trasladar la investigación a la sociedad a través de soluciones concretas que pueden tener una aplicación directa en las ciudades, ha explicado que el grupo de investigación que lidera trabaja en pavimentos, siendo uno de los 12 laboratorios del mundo de FIFA.
«Este proyecto ofrece grandes posibilidades, porque cada vez se buscan pavimentos deportivos más sostenibles. Gracias a algunos de los proyectos que dirigimos dentro de la Universidad de Castilla-La Mancha, el Carlos III se ha podido inaugurar como uno de los campos más sostenibles del mundo», ha destacado.
Por su parte, el director general de Domo Pistachio, Ignacio Lobato, ha reparado en las cifras que empieza a manejar el sector en la región, que cuenta ya con cerca de 80.000 hectáreas, lo que supone más del 80% de la superficie nacional, y cerró la campaña de 2025 con una producción histórica de 11.000 toneladas de pistacho en seco.
«No somos líderes mundiales a nivel de producción. Por delante están California, Irán y Turquía. Pero España tiene mucho potencial, porque, aparte de estas 80.000, cada año se plantan en torno a las 7.000 hectáreas de pistacho», ha dicho Lobato, que se ha mostrado convencido de que esta línea de investigación será vital para que este sector en ciernes rentabilice más el cultivo.
Por último, el profesor titular de la UCLM y coordinador técnico del proyecto, Jorge García, ha señalado que el deporte está en «una crisis de sostenibilidad», a consecuencia de reglamentos, como el europeo, que prohíbe microplásticos, algo que afecta especialmente a los campos de cesped artificial.
«Se está empezando a utilizar directamente productos de carácter orgánico, para sustituir plásticos. Y de forma más avanzada, se están haciendo plásticos biobasados, materiales orgánicos de subproductos de otras industrias», ha indicado García.
Con la experiencia de haber trabajo ya con proyectos que valorizaban residuos, como los del olivo, augura que el sector del pistacho, que se prevé que en la región vaya a ser «enorme», abre un mundo de posibilidades para poder aprovechar esos subproductos para fabricar materiales que, por ejemplo, se podrán incorporar a las instalaciones deportivas.
