Las Lagunas de Villafranca (Toledo) han recuperado su esplendor con niveles de agua que no se veían desde hace 30 años y ya se preparan para una temporada llena de bañistas.
«Hace casi 30 años que no ocurría esto: es un año muy especial», confiesa a EFE el portavoz de la Asociación Lagunas Vivas de Villafranca de los Caballeros, Goyo Martín, que celebra que las lluvias registradas en febrero y el gran caudal del río Gigüela han posibilitado una imagen que hacía años que no se veía.
Las Lagunas de Villafranca de los Caballeros (Toledo) son uno de los humedales de mayor importancia ecológica de Castilla-La Mancha. Forman parte de la Reserva de la Biosfera de la Mancha Húmeda, declarada por la Unesco en 1981, y están catalogadas como Reserva Natural desde 2006, además de Refugio de Fauna.
El complejo lagunar está compuesto por la Laguna Grande, la Laguna Chica y la Laguna de la Sal. Se trata de un ecosistema de origen endorreico y fluvial que se abastece de las precipitaciones, las aguas de escorrentía, las aportaciones del acuífero 20 y del río Gigüela, afluente del Guadiana.
Para este año, desde la Asociación Lagunas Vivas se confía en que las lagunas se llenen aún más, lo que «trae mucha vida» a la zona, albergando una gran biodiversidad y la presencia de varias especies de aves acuáticas.
«Este año lo salvamos porque claro, cuando empiezan los calores la evaporación es muy alta y empieza a bajar, pero al estar a este nivel tan óptimo, yo creo que este verano todo el mundo que quiera va a poder venir a bañarse perfectamente», dice Martín.
Por ello, se espera que «corra la voz» y llegue un verano con «bastante gente» que acuda a alguna de las tres zonas de baño.
La reivindicación no cesa
A pesar del buen aspecto que lucen las Lagunas de Villafranca al comienzo de esta primavera, el portavoz de la Asociación advierte que las lagunas han atravesado durante muchos años situaciones críticas por la falta de aguas, que en algunos años han provocado que se hayan secado por completo.
«Depende mucho del año», señala Martín, que destaca que, a pesar de que en años buenos como el actual o el pasado, cuando las lluvias también dejaron las lagunas en torno al 80 % de su capacidad, «ha habido años que en esta época pues a lo mejor ha estado al 40 %» o incluso al 0 %.
«En un año seco, se secan o están tan bajas, que incluso los peces se van muriendo, las aves disminuyen», señala.
Por ello, la Asociación continúa reivindicado aumentar la concesión de agua del Río Gigüela que concede la Confederación Hidrográfica del Guadiana (CHG), que es de 40 litros por segundo, una cantidad «ridícula» en opinión de Martín.
«Queremos una concesión más razonable, para que estas lagunas, en un año seco, tengan una cantidad de agua que permita la vida», reclama.