Castilla-La Mancha quiere consolidarse como uno de los territorios clave en el despliegue del vehículo eléctrico en España. Así lo ha defendido este miércoles en Cuenca la consejera de Economía, Empresas y Empleo, Patricia Franco, al subrayar el “posicionamiento estratégico” de la región en el desarrollo de la movilidad sostenible, apoyado —según ha indicado— en el crecimiento de proyectos y en la llegada de nuevas inversiones.
En ese contexto, la consejera ha puesto el foco en el anuncio realizado la semana pasada por el presidente autonómico, Emiliano García-Page, sobre la puesta en marcha de una fábrica de coches eléctricos de la compañía LIUX en Azuqueca de Henares (Guadalajara). De acuerdo con Franco, el proyecto contempla una inversión directa de 30 millones de euros durante los próximos cinco años y conllevará una “importante generación de empleo”.
La responsable regional ha destacado además el carácter singular de la iniciativa por su dimensión industrial y por el origen empresarial de la firma: LIUX, ha recordado, nace como startup española y su llegada supondría un hito para el mapa automovilístico regional. En palabras de Franco, se trataría de “la primera fábrica de automoción nacional en nuestra región en el último siglo” y, a la vez, “la primera que abre en España también en los últimos 30 años”, una afirmación con la que ha querido reforzar el mensaje de dinamismo del sector y la apuesta institucional por atraer industria vinculada a la transición ecológica.
Con este anuncio, el Gobierno regional busca proyectar a Castilla-La Mancha como un territorio capaz de captar inversión productiva y de ganar peso en una cadena de valor —la del vehículo eléctrico— llamada a ser determinante en los próximos años. La consejera ha enmarcado el proyecto dentro de una estrategia más amplia orientada a situar a la comunidad “a la vanguardia” de la movilidad sostenible.
