La seria advertencia de un estudio en Ciudad Real sobre el Acuífero 23: podría superar en menos de una década la situación crítica alcanzada en 1995

El informe alerta de que, si continúan las actuales extracciones de agua subterránea para la agricultura, el Acuífero 23 podría regresar a una situación similar a la de 1995

Un estudio sobre las masas de agua subterráneas de la provincia de Ciudad Real alerta de que el Acuífero 23 podría superar en menos de una década la situación crítica alcanzada en 1995 si continúan las actuales extracciones de agua subterránea para la agricultura y, con ello, el descenso de entre uno y dos metros anuales de los niveles piezométricos registrados desde 2014.

El documento, al que ha tenido acceso EFE, analiza la evolución de las masas de agua Mancha Occidental I, Mancha Occidental II y Rus-Valdelobos, que ocupan unos 5.500 kilómetros cuadrados entre las provincias de Ciudad Real, Albacete y Cuenca y constituyen el Acuífero 23 o de La Mancha Occidental, declarado sobreexplotado por la Confederación Hidrográfica del Guadiana en 1994.

El estudio, financiado por la Diputación de Ciudad Real, señala que las extracciones para regadío continúan siendo «muy superiores» a los recursos disponibles y que la combinación de un periodo seco desde 2014 con la intensa explotación del acuífero ha provocado que algunas zonas orientales ya registren niveles piezométricos iguales o incluso inferiores a los de 1995, considerado el peor año de la historia reciente del sistema.

Según los cálculos recogidos en el informe, el descenso medio de los niveles respecto a la década de los setenta alcanza ya los 17 metros.

Foto: Los Ojos del Guadiana en Daimiel (Ciudad Real). EFE/Beldad.

Teniendo en cuenta que cada metro de descenso equivale, aproximadamente, a 125 hectómetros cúbicos de agua almacenada, el vaciado del acuífero se estima en unos 2.125 hectómetros cúbicos.

El trabajo recuerda, además, que el Instituto Geológico y Minero de España cifró en 3.750 hectómetros cúbicos el volumen perdido entre 1980 y 1995, antes de que tres años excepcionalmente lluviosos permitieran una recuperación parcial del sistema.

Posteriormente, otro ciclo húmedo entre 2010 y 2013 favoreció una recuperación casi total de los niveles, restableciendo temporalmente la conexión del acuífero con los humedales y los ríos, pero desde entonces el sistema vuelve a presentar una evolución descendente.

Más de 26.000 captaciones

El estudio advierte de que en 2023 existían 26.779 captaciones legales en estas tres masas de agua, de las que el 42,4 % tienen menos de 50 metros de profundidad, el 39,2 % entre 50 y 100 metros, el 17 % entre 100 y 200 metros y únicamente el 1,5 % supera los 200 metros.

Ello supone que el 81,6 % de los pozos tienen menos de 100 metros de profundidad y podrían ver comprometidos sus caudales si continúa el descenso del nivel freático.

Los autores indican que muchos aprovechamientos situados en las zonas periféricas del acuífero o en terrenos menos productivos ya están registrando pérdidas de caudal, mientras que las captaciones profundas mantienen todavía disponibilidad de agua gracias a las reservas del acuífero inferior.

No obstante, el informe advierte de que profundizar nuevos sondeos no constituye una solución generalizada, ya que en Mancha Occidental I no existe un acuífero profundo y, en Mancha Occidental II, aumentar las extracciones del acuífero jurásico reduciría la alimentación del acuífero superior y aceleraría su agotamiento.

Los investigadores subrayan que, si se mantiene la tendencia actual, amplias zonas del Acuífero 23 alcanzarán antes de diez años una situación «peor» que la vivida en 1995, cuando numerosos pozos dejaron de suministrar agua suficiente y muchos agricultores tuvieron que reprofundizar sus captaciones.

El informe añade que la recuperación del sistema no puede confiarse únicamente a futuros ciclos húmedos, ya que estos son «imprevisibles» y el cambio climático apunta a periodos secos cada vez más prolongados.

Como conclusión, el estudio sostiene que la sobreexplotación del acuífero ya no supone únicamente un problema ambiental por el deterioro de humedales como Las Tablas de Daimiel, sino que amenaza la viabilidad de miles de explotaciones agrarias y de abastecimientos urbanos, por lo que considera «imprescindible» reducir las extracciones para garantizar la sostenibilidad futura del sistema hídrico. 

infoCLM

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