El poeta manchego Federico Gallego Ripoll reivindicó en Almagro la poesía como una herramienta de conciencia, encuentro y resistencia durante la presentación de ‘Los latidos contados’, un extenso poemario publicado por Mahalta Ediciones que el autor definió como una celebración de “la vida, la lectura y el afecto compartido”.
El acto, celebrado este viernes en el Teatro Municipal de Almagro, combinó lectura poética y música en directo junto al contrabajista Antonio Miñán, en una puesta en escena concebida “como un único movimiento”, sin interrupciones ni aplausos intermedios, según pidió el propio escritor al público asistente.
“Me llamo Federico Gallego Ripoll y soy poeta y no tengo ninguna intención de corregirme”, afirmó al inicio de su intervención, en la que repasó los ejes temáticos que han atravesado sus más de cuatro décadas de trayectoria literaria: “el exilio como enajenación de la persona”, “la invisibilidad en un mundo que sólo da valor a lo que tiene precio”, “la conciencia social” y “la sed de conocimiento, de comunicación y de abrazo”.
A esos “cuatro puntos cardinales” de su obra añadió un quinto elemento presente en Los latidos contados: “la utopía”.
“Pobre aquel que dice entender la belleza y más pobre aún el que en verdad entiende”, reflexionó el poeta.
Gallego Ripoll destacó el carácter poco habitual de un libro “complejo, extenso y variado” de más de 200 páginas en el actual panorama editorial y agradeció a Mahalta Ediciones “la valentía” de apostar por una obra de esas características.
Durante su intervención, el autor puso el acento en la dimensión humana y colectiva de la poesía y aseguró que el encuentro literario trascendía la mera presentación editorial.
“Estamos aquí para celebrar más que el libro, para celebrar la vida, para celebrar que seguimos viviendo, leyendo, escribiendo, buscándonos, queriéndonos”, señaló.
El poeta tuvo palabras de agradecimiento para el Ayuntamiento de Almagro y diversas personas vinculadas al ámbito cultural manchego, entre ellas el escritor Francisco Caro, el lector y crítico Pedro Torres.
Uno de los momentos más evocadores de la intervención llegó cuando el poeta recordó sus viajes juveniles desde Manzanares hasta Almagro junto al pintor Juan Sánchez para “oír el mar” entre los campos de cereal manchegos.
“Nos sentábamos frente a los sembrados y aquel aire raro de La Mancha sonaba para nosotros como el mar”, relató.
“He vivido en ciudades con mar y he viajado mucho, pero nunca he encontrado ninguno que sonara con la belleza de aquel mar de Almagro”.
Gallego Ripoll le regaló al público que llenó el Teatro Municipal de Almagro una lectura interpretada de su poemas, que estuvo marcada por la emoción y que concluyó con una cerrada ovación de aplausos.