Pozuelo de Calatrava (Ciudad Real) ha acogido la actividad divulgativa y participativa ‘Limnoruta: churros, cañadas y lagunas’, una iniciativa organizada con motivo del Día Mundial de los Humedales para poner en valor los humedales del Campo de Calatrava.
La actividad ha sido impulsada por la Asociación para la Promoción del Desarrollo Local (Aprodel) y la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM), con la colaboracióndel Ayuntamiento de Pozuelo de Calatrava, y ha contado con el apoyo de la Secretaría de la Convención de Ramsar, la Asociación Ramsar Francia, Tour du Valat, WWT (Wildfowl & Wetlands Trust) y la iniciativa MedWet.
Bajo el lema ‘Humedales: sagrados, sustento de la vida, legado intemporal. Nos toca protegerlos», la actividad ha comenzado con un desayuno-coloquio, seguido de una ruta de senderismo guiada en torno a una de las lagunas volcánicas del Campo de Calatrava.
El profesor de Geografía Física de la Universidad de Castilla-La Mancha, Rafael Ubaldo Gosálvez, ha explicado, en declaraciones a EFE, que la iniciativa ha contado con la participación de alrededor de 50 personas, incluidos numerosos niños, lo que resulta interesante desde el punto de vista educativo y de transmisión de valores ambientales.
Gosálvez ha detallado que la ruta ha incluido cinco paradas explicativas en las que se ha abordado el origen de la laguna, su funcionamiento hidrológico, la relación con el clima, la biodiversidad asociada y los principales problemas de conservación, así como las iniciativas de protección desarrolladas en los últimos 30 o 40 años.

La limnoruta ha tomado como referencia simbólica el junco churrero (Scirpoides holoschoenus), una planta que tradicionalmente se utilizaba para ensartar los churros, con el objetivo de vincular el patrimonio cultural con el medioambiental.
Por su parte, el profesor de Ecología y Paisaje y responsable de la Sección de Humedales del Centro Regional del Agua de la Universidad de Castilla-La Mancha, Máximo Florín, ha añadido que la relación entre las cañadas y los humedales está vinculada a la trashumancia, ya que estos espacios funcionaban históricamente como puntos de descanso y abrevadero para las cabañas ganaderas en sus desplazamientos desde el norte de la Península hasta zonas como el Valle de Alcudia.
«En el Campo de Calatrava se observa claramente cómo las rutas pecuarias buscan las lagunas volcánicas», ha recalcado, al tiempo que ha apuntado que una de las hipótesis sobre el origen de los churros los relaciona con la alimentación de los pastores, una comida sencilla y muy energética elaborada con ingredientes básicos como harina, agua y sal, típica de las culturas ligadas a la ganadería extensiva.
Durante la jornada, los participantes han podido observar cerca de 400 flamencos, así como numerosas especies de aves acuáticas y limícolas, entre ellas chorlitejo patinegro, correlimos comunes, gaviotas sombrías, cigüeñuelas, azulones, patos cucharas o tarros blancos, ha indicado el doctor en Biología y limnólogo, Álvaro Chicote.
Ha subrayado que este tipo de actividades «tienen un carácter lúdico, pero también científico y educativo».