El Ayuntamiento de Miguelturra (Ciudad Real) ha presentado este miércoles el programa del Carnaval 2022, fiesta declara de Interés Turístico Nacional, y que se podrá celebrar de forma «casi normal», aunque aún con algunas limitaciones debido a la pandemia.
La presentación del carnaval ha corrido a cargo de la alcaldesa de Miguelturra, Laura Arriaga; el concejal de Festejos, Diego Rodríguez; el presidente de la Asociación de Peñas del Carnaval, Raúl Domínguez; y las autoridades carnavaleras, entre las que se han dado cita el Rey del Carnaval, y las Máscaras Mayores, tanto las salientes como las entrantes.
«Ante la favorable situación» de la pandemia en Castilla-La Mancha
La alcaldesa de Miguelturra ha señalado que «ante la favorable situación» de la pandemia en España y en Castilla-La Mancha, y «aunque ha sido una difícil decisión, la Asociación de Peñas junto con la Concejalía de Festejos, después de estudiarlo concienzudamente, han concluido que es necesario celebrar el carnaval».
«La realidad es que como miguelturreños, no podemos contener más la imaginación, las máscaras, la burla, el color, los disfraces que se escapan de los baúles, en definitiva, todo aquello que es esencia de nuestra identidad, porque si miramos atrás, encontramos un gran vacío», ha reflexionado la alcaldesa, que ha recordado que el carnaval de la localidad «nunca pudo ser detenido, ni aún por la prohibición», pero ha lamentado que «lo ha sido por una maldita pandemia que afortunadamente y gracias a la ciencia, se está cerca de vencer».
Miguelturra, ha comentado, celebrará un carnaval «casi normal», con las limitaciones que aún exige la situación sanitaria y en la certeza de que la ciudadanía es consciente de que así debe ser.
Novedades en esta edición
Como principales novedades en esta edición, ha dicho la alcaldesa, por fin verá la luz el «nuevo Libro del Carnaval», se inaugurarán dos esculturas alegóricas del carnaval y de nuevo podrá celebrarse el concurso de fruta en sartén.
Una de las pocas actividades que no se celebrarán serán las comidas populares de las peñas, las concentraciones y los pasacalles oficiales.
El resto de actividades se mantienen en su totalidad, pero haciendo un claro llamamiento a la responsabilidad.