La Diputación de Ciudad Real comenzará a ejecutar los presupuestos para 2022 con el Plan de Emergencia Social. Así lo ha ordenado el presidente de la institución provincial, José Manuel Caballero, quien ha adelantado la publicación de la convocatoria para garantizar las ayudas a los más desfavorecidos de la provincia, a aquellos que acreditan situaciones de «necesidad extrema».
A primeros de enero los servicios sociales de los ayuntamientos podrán iniciar la tramitación de expedientes para que las familias que no tienen recursos puedan acceder a prestaciones no periódicas en especie en materia de alimentación, higiene, aseo y, en algunos casos, para medicinas, calzado y vestido, así como para afrontar los gastos de suministros del hogar.
Atender a los que peor lo están pasando con una partida de 1,2 millones de euros
Se trata de atender, según ha explicado Caballero, a los que peor lo están pasando y a los que más dificultades tienen con una partida de 1.250.000 euros, que serán distribuidos a lo largo del año gracias a las gestiones de los trabajadores sociales que prestan servicio en los ayuntamientos de la provincia, «que son los que mejor conocen a las familias, en muchos casos con menores a su cargo, que les falta prácticamente todo».
Caballero ha comentado que a través de este importante e imprescindible plan este año se han atendido a 3.025 familias, que reúnen a alrededor de 12.000 miembros. Se han tramitado 4.382 solicitudes que han supuesto un gasto en alimentación, aseo y ayudas extraordinarias que asciende a 1.050.000 euros.
Ha comentado, a este respecto, que aunque desde la Diputación se gestiona en muchos ámbitos y desde múltiples áreas para beneficiar al conjunto de los ciudadrealeños, pretenden también hacer de Ciudad Real una provincia solidaria, por lo que prestan especial atención a quienes más lo necesitan, a quienes no tienen un empleo, ni ingresos y les falta lo más básico para vivir. «A esas familias nos dirigidos para intentar, en la media de lo posible, que su vida sea un poco mejor», ha dicho.
Plan de Emergencia Social
En base al Plan de Emergencia Social se conceden prestaciones no periódicas en especie a personas físicas con la finalidad de paliar situaciones excepcionales y urgentes que puedan provocar o agudizar el desarraigo o la marginación social. De la convocatoria se desprende, asimismo, que serán gastos subvencionables los derivados de la compra de alimentos y de artículos de limpieza y de aseo personal, aunque se contemplan también otras situaciones excepcionales.
La excepcionalidad tiene que ver con casos de diversa índole que acrediten la emergencia social mediante la correspondiente documentación y prescripción técnica. Así las cosas, en casos de extrema necesidad se procurará la compra de vestido, calzado y medicamentos debidamente prescritos y acompañados del informe correspondiente escaneado. Se hará frente, del mismo modo, en caso de aviso de corte, a gastos de suministros de luz y gas en dos ocasiones como máximo al año por cada núcleo familiar, de alojamiento temporal o desplazamiento. En los dos supuestos últimos sobre todo si las solicitudes las motivan víctimas de violencia de género.
No serán gastos subvencionarles los destinados a cubrir pagos de hipotecas, gastos corrientes de alquiler, vacunas, material escolar, inversiones en obras y reparaciones de inmuebles, ni los derivados del equipamiento del hogar, ni todos aquellos que con su realización no consigan dar una solución estable en el tiempo a la problemática social detectada.