El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, ha cargado contra el PP por bloquear la reforma del Estatuto de Autonomía de la región, en fase de tramitación en el Congreso de los Diputados, y ha advertido de que «no va a consentir» que este proyecto «quede en manos de una eventual mayoría del PP con Vox».
En un desayuno informativo organizado por Europa Press, el presidente castellanomanchego ha afirmado que su partido se siente «engañado» por los ‘populares’, que han presentado una enmienda en el Congreso para que el nuevo estatuto mantenga la horquilla de diputados entre 25 y 35, rompiendo el acuerdo con el PSOE regional.
«Creo que es un tema que hay que arreglar y nos sentimos engañados», ha enfatizado García-Page, quien asegura no saber si «la culpa es del PP nacional o es del PP de Castilla-La Mancha», pero lo que sí sabe –ha destacado– es que «no lo vamos a dejar así».
«Y desde luego –ha apuntado el jefe del Ejecutivo regional– no voy a consentir en ningún caso que el proyecto de estatuto que –una vez está tramitándose en Madrid ya la Comunidad Autónoma pierde el control porque es ley orgánica–, quede en manos de una eventual mayoría del Partido Popular con Vox».
«Nos han engañado desde el primer momento y tienen que saber que lo van a terminar pagando de cara a la opinión pública y no sólo con la opinión pública», ha remachado García-Page.
De otro lado, el presidente autonómico ha dicho que el PP en Castilla-La Mancha «está muy por debajo del nivel de sus votantes», recordando que en el primer intento de estatuto, siendo el presidente José María Barreda, «dijeron una cosa en Castilla-La Mancha y exactamente la contraria en el Congreso de los Diputados», por lo que tuvo que retirarse el estatuto.
Y en la reforma actual, ha señalado el presidente socialista, «pues literalmente, faltan a su palabra». «Probablemente faltan a su palabra sabiendo que lo iban a hacer desde el primer día», lo cual, a su juicio, «es más triste» porque «hemos hablado con multitud de colectivos» y «se ha elaborado un proyecto de estatuto que no es conflictivo, que no se mete con nadie y que no busca ningún tipo de ruptura con el país».
Además, ha afirmado que esta reforma corrige «una trampa absolutamente miserable» que planteó la presidenta María Dolores de Cospedal, que ha tildado de «atraco electoral».