El Carnaval de Albacete ha bajado el telón este miércoles con uno de sus actos más emblemáticos y esperados: el tradicional Entierro de la Sardina, una cita que cada año reúne a cientos de vecinos para despedir la fiesta con humor, sátira y un marcado carácter popular.
Tras varios días de desfiles, disfraces y ambiente festivo en las calles, la ciudad vivió el simbólico velatorio de Doña Sardina y su posterior cortejo fúnebre, que recorrió el centro entre plañideras improvisadas, comparsas y vecinos ataviados para la ocasión. El acto culminó con el tradicional juicio y la quema de la sardina, poniendo el broche final al Carnaval 2026 y dando paso a la Cuaresma en un ambiente de participación y convivencia.
La celebración recuperó todo su esplendor después de que el pasado año la lluvia obligara a suspender el evento, lo que hizo que esta edición fuese especialmente esperada. Representantes del Ayuntamiento de Albacete acompañaron a los participantes en una jornada marcada por el buen tiempo y la alta participación.
El desfile estuvo protagonizado por la creatividad y la ironía, elementos esenciales de esta celebración, en la que no faltaron referencias a la actualidad local y nacional en clave humorística. Entre risas y teatralidad, el fuego purificador puso el punto final a la fiesta ante la mirada de decenas de asistentes que no quisieron perderse el momento más simbólico de la noche.
Con este acto, Albacete despide oficialmente su Carnaval hasta el próximo año, reafirmando el arraigo de una tradición que combina cultura popular, crítica festiva y espíritu comunitario.























































































































